
Las vanas palabras no son palabras, no poseen entidad ni fundamento, ni causan efecto. Se pronuncian inútilmente y permanecen insustanciales a la espera del viento. Volátiles se expandirán hasta ser el polvo invisible que, en vano intento por permanecer, se deposite en la casa causando la única sensibilidad de la que son capaces algunas personas.
-Achís, dijo él al fin.
-Jesusmaría, contestó, disimulando la sonrisa